El derecho a leer
Con las cosas que estamos viendo últimamente me he acordado de un texto que escribió RMS allá por el ‘96:
En sus clases de programación Dan había aprendido que cada libro tenía un control de copyright que informaba de cuándo y dónde fue leído, y quién lo leía, a la oficina central de licencias (usaban esa información para descubrir piratas, pero también para vender perfiles personales a otras compañías). La próxima vez que su ordenador se conectase a la red, la oficina central de licencias lo descubriría. Él, como propietario del ordenador, recibiría el castigo más duro, por no tomar las medidas adecuadas para evitar el delito.
Más tarde, Dan descubrió que hubo un tiempo en el que todo el mundo podía ir a una biblioteca y leer artículos, incluso libros, sin tener que pagar. Había investigadores que podían leer miles de páginas sin necesidad de becas de biblioteca. Pero desde los años 90 del siglo anterior, tanto las editoriales comerciales, como las no comerciales, habían empezado a cobrar por el acceso a los artículos. En el 2047, las bibliotecas de acceso público eran sólo un vago recuerdo.

Hemos visto muchas novelas y películas mostrando a los piratas como hombres violentos y peligrosos. En realidad fueron bastante diferentes a la imagen que tenemos de ellos.
Las Cinco Leyes de la Estupidez, según Carlo Cipolla:
Una pared de pladur, sobre ella un mural de carteles recopilados durante años que nos muestran una Zaragoza viva y en lucha. Al mirarlo vemos la historia de gentes que piensan y se expresan de forma diferente. La melancolía nos acoge recordando aquellos momentos de lucha vividos.
Una noche cualquiera, de invierno, 2500 metros de altura, un refugio compuesto por cuatro paredes, un techo y una chimenea humeante. Dos personas se calientan las manos con el te hirviendo de sus potos, mientras miran maravillados el paisaje.
Una patente es un derecho de uso en exclusiva (monopolio) sobre una invención. La patente se solicita a una oficina de patentes y si esta cumple los requisitos para ser patentable la oficina de patentes la adjudica, permitiendo el monopolio sobre esta invención durante 20 años.
El sol se estaba poniendo, me encontraba en un país desconocido del que no hablaba el idioma. En una ciudad preciosa, pero demasiado grande. La había recorrido junto con mi mochila durante horas, sin encontrar ningún sitio donde dormir. Las calles me parecían todas iguales, las gentes se estaban recogiendo en sus casas y ya no había casi transeúntes.
Últimamente he estado trabajando en TuDu, un programa en linea de comandos para gestionar tus tareas por hacer. Gestiona las tareas de forma jerárquica, una tarea puede tener subtareas y una subtarea subsubtareas y así.
Una sala amplia, con iluminación leve, pasillos estrechos entre vitrinas repletas de objetos que se amontonan unos encima de otros. Cada objeto en el que se posa la vista revela historias y formas de vivir de culturas lejanas. Bajo las vitrinas cientos de cajones esconden mas reliquias que aparecen al abrir aleatoriamente alguno de ellos.